lunes, 5 de octubre de 2009

La educación en los medios de comunicción como contexto educativo en un mundo globalizado

De los profesores José I. Aguaded y María A. Pérez de la Universidad de Huelva.

Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías están provocando un tremendo impacto en la cultura y en el ámbito social, con lo cual no es gratuito informar que también se deja sentir en el contexto educativo. Y no sólo en lo que respecta a al modificaciones que afectan a los medios, materiales y recursos que se emplean en la enseñanza, sino también los cambios que se generan en la propia conceptualización de lo que es la escuela y los procesos de enseñanza-aprendizaje. La educción se halla sumida en un espiral de incertidumbre e interrogantes que es difícil encontrar respuestas debido a la sobredosis de cambios y avances en los modelos y valores que perduraban desde los inicios de la institución educativa.
La educación debe ser para el progreso y el avance, pero ocurre que éstos siempre llegan tarde a la escuela y necesitan mucho tiempo para admitirse. Así, en nuestros días los medios y las tecnologías de la información y la comunicación disputan el terreno a los saberes y estrategias centrados en el profesor garante de la ciencia. Los medios arrastran información, las tecnologías nos permiten difundirlo, transformarlo, ampliarlo, simplificarlo, generan ambos, en definitiva, en conocimiento. Es eta tesitura nos preguntamos por la relación entre estos y la educación, puesto que es palpable su incidencia en los valores y en la socialización de las personas, tarea, por otra parte, encomendada a los centros educativos.
El nuevo contexto educativo exige una figura distinta de docente sobre todo si nos situamos en el plano de la comunicación, del intercambio de ideas y experiencias, cuyos rasgos superan la función trasmisora para completarla con una dimensión más dinámica como formulador de problemas, provocador de interrogantes, coordinador de equipos de trabajo, sistematizador de experiencias.
Es necesario planificar y proyectar una educación para el conocimiento de los nuevos lenguaje de los medios y las tecnologías de la información y comunicación en el contexto de una sociedad cada vez más mediática para indagar y reflexionar cómo la educación en general, y la enseñanza en particular, han de responder al papel central que los medios de comunicación juegan en la vida de nuestros jóvenes.
El contexto didáctico en un mundo globalizado:
Podemos hablar de una nueva era de conocimiento, la del “pensamiento virtual”, ya que los medios no sólo descentran las formas de trasmisión y circulación del saber, sino que hoy constituyen el escenario decisivo de la socialización. Consecuentemente, el modelo didáctico predominante en nuestras aulas no responde a las necesidades y expectativas que la sociedad demanda y solicita de la educación. El marco habitual de nuestros centros escolares se caracteriza, con tímidas excepciones, por el predominio absoluto de la trasmisión de contenidos conceptuales, centrada en el profesorado, la pasividad y acriticidad de los alumnos, la evaluación sumativa y final exclusivamente de conceptos, con escasa flexibilidad de horarios, con nula movilidad de espacios, con una fragmentación en compartimentos estanco de las disciplinas. Aquí los medios tecnologías de la información y la comunicación apenas si tienen cabida, salvo en un uso esporádico y asistemático. La presión del cambio tecnológico, sin embargo, ha provocado crisis y contradicciones:”reformas, malestar docente, insuficiencia de recursos, desmotivación de los estudiantes, desorientación, incertidumbre…”, más que nada ha propiciado un estado de opinión, independientemente de que los centros educativos y los docentes “se hayan actualizado desde el punto de vista técnico”.
La educación se ha visto “asediada” por el impacto de los medios y de las tecnologías en cuanto a su valor como institución garante del saber y, de alguna manera, incluso se ha relevado en ese estatus de autonomía, situándose ahora en un momento en el que si no quiere perder su anclaje en el tiempo, ha de reconocer las profundas dependencias que debe contraer con los nuevos lenguajes y formas de trasmisión. Puesto que ya no es tan claro que se la única garante de los valores y modelos, hemos de empezar a tomar conciencia, supurando posturas más o menos apocalípticas, de que tales valores y modelos provienen de los que imperan en la televisión, el cine, la publicidad o internet, con la paradoja de que, incluso, la mayoría de las veces no hay coincidencias entre lo que la escuela ofrece y lo que se toma como referente de los medios, al contrario existe una amplia divergencia.
Si en el contexto de la pedagogía transmisiva, que domina nuestro panorama educativo, los medios no son más que auxiliares que complementan la función informativa de los profesores y amplían el campo de los conocimientos (conceptuales) a través del apoyo del lenguaje audiovisual, nada más lejos de lo que pretendemos en lo que tratamos de definir como un nuevo contexto educativo, nuestra propuesta va más allá, ya que consideramos que lo que se requiere es la integración de los nuevos lenguajes audiovisuales, de la informática… respondiendo a las necesidades y competencia que nuestro tiempo suscita.
En consecuencia, el modelo educativo que nos parece más acertado se debe fundamentar en una teoría crítica de la enseñanza que, frente a los estilos tecnicistas y pragmáticos que han imperado, fomente el “aprendizaje experimental reflexivo” y supere la educación bancaria, que decía Freire, o el depósito de conocimientos dentro de la cabeza de los alumnos. Se trata en definitiva de formar alumnos competentes en el uso de los nuevos lenguajes y consecuentemente, más críticos y creativos con su entorno, conscientes de su realidad, capaces de actuar libre, autónoma y juiciosamente. En este contexto el papel de los medios de comunicación es crucial.
De cualquier forma, no es posible plantearse el uso de los medios, sin analizar previamente el marco referencial, teleológico y didáctico que éstos van a tener en el contexto educativo y de ahí nuestro interés en insistir en que el primer paso para una integración efectiva ha de ser el análisis del contexto social, caracterizado por un consumo masivo de los mismos, al tiempo que por un escaso conocimiento racional de sus códigos y lenguajes. Es evidente, pues, la necesidad de plantear propuestas didácticas que permitan una intervención consciente para “alfabetizar” a los jóvenes de hoy como consumidores y usuarios de los nuevos lenguajes de la comunicación y la información, con plena conciencia de uso y con potencialidad para su utilización crítica y creativa, esto es, para el desarrollo de su competencia comunicativa conforme a las situaciones de intercambios comunicativos generados en la sociedad en que viven.
De esta manera se solventaría la profunda paradoja de que, pese al consenso sobre la importancia de los medios en la sociedad y su influencia en la población infantil y juvenil de hoy, no existe una intervención sistemática par su presencia en la enseñanza y en el contexto escolar.
El contexto educativo que surge en este mundo que llamamos global demanda una integración de los medios que acerque el proceso de aprendizaje al modelo investigativo, pues pensamos que, frente al estilo trasmitido y centrado en los contenidos, los medios favorecen la investigación de la realidad por el propio alumnado, que aprende en el propio proceso de descubrimiento como investigador y protagonista. En este contexto educativo que hemos presentado los medios y las tecnologías pueden abordarse desde la perspectiva de auxiliares didácticos, como ámbitos de conocimiento, o lo que más nos interesa, como lenguajes para la expresión, la producción y, en definitiva, la comunicación.
La educación crítica para la comunicación:
Los medios y las tecnologías de la información y comunicación constituyen medos de apropiación de la realidad, del mundo y del conocimiento. Sus lenguajes están modelando nuevos estilos cognitivos y estructuras mentales como otras formas de comprensión y aprehensión de la realidad. En consecuencia, es necesario, más bien imprescindible, que las instituciones educativas asuman la tares de la alfabetización en estos nuevos lenguajes. La comunicación no está restringida al lenguaje hablado y escrito y por tanto la enseñanza de los medios audiovisuales debería integrarse a través del curriculum, de modo que leer y escribir mensajes visuales fuera una destreza coherente m que los estudiantes consideren tan relevante para sus vidas como la lectura y la escritura del lenguaje verbal.
Los alumnos deben ser capaces de codificar y descodificar mensajes y a atender el proceso de producción desde una perspectiva social, estética, política y económica. Y en consonancia con lo anterior, la educación crítica en los nuevos lenguajes atenderá a los diferentes modos en que los medios y las tecnologías de la información y comunicación representan la realidad, a las técnicas que utilizan para crear y mediar en conocimiento social y a las ideologías que impregnan sus representaciones. Se trataría, en definitiva, de estimular la autonomía crítica y la motivación del alumnado, utilizar una metodología investigadora hacia la compresión y aunar el trabajo analítico con el práctico.
La educación crítica en los nuevos lenguajes puede ser un instrumento muy eficaz para desafiar la desigualdad del conocimiento y poder que existe entre quienes fabrican la información y quienes la consumen inocentemente en este contexto de globalización que caracteriza y determina nuestro mundo. Por ello, integrar los medios de comunicación en los procesos educativos para reflexionar sobre ellos, sus lenguajes, sus maneras de informar sobre el mundo, al tiempo que sobre las formas que permiten recrearlo y “construirlo” son aspectos claves que han de estar presentes en una educación integral de las personas.
La educación crítica en los nuevos lenguajes se justifica por:
 El elevado índice de consumo de los medios y la saturación de estos en la sociedad contemporánea.
 La importancia ideológica de los medios y su influencia como empresas de concienciación.
 El aumento de la manipulación y fabricación de la información y su propagación por los medios.
 La creciente penetración de los medios en los procesos democráticos fundamentales.
 La creciente importancia de la comunicación e información visuales en todas las áreas.la importancia de educar a los alumnos par que hagan frente a las exigencias del futuro.
 El vertiginoso incremento de las presiones nacionales e internacionales par privatizar la información.

La educación en medios como ámbito de aprendizaje:

Aunque en todos los periodos de la historia del hombre se ha servido de instrumentos para comunicarse, la magnificación y universalización de los medios y recursos del mundo contemporáneo han hecho que esa actividad tan específica del género humano se haga especialmente singular en la actualidad. Primero, los medios de comunicación de masas (cine, radio, tv…) y desde las dos últimas décadas , las nuevas tecnologías de la comunicación telemática, han destruido los conceptos tradicionales del tiempo y espacio con la posibilidad de la navegación a través de la información y la interactividad.
La invención de la imprenta por Gutenberg en 1445 fue la primera gran revolución de la época moderna, que generó una cultura escrita de carácter universal y de élite que puede considerarse la primera difusión masiva de la información. En el siglo XX, la radio, en los años veinte, supuso una nueva revolución basada en la cultura auditiva de masas, seguida por la de las imágenes televisivas que trasformó nuevamente el panorama social en los años 50. Ambas revoluciones, de índole menos elitista, propiciaron el surgimiento de otras formas de cultura y contribuyeron a la difusión y universalización de las mismas. La tv de forma más contundente se ha revelado como una extraordinaria y poderosa arma de poder consiguiendo modificar costumbres y hábitos culturales y conformando un modelo globalizador.
Después, el uso masivo de los ordenadores puede considerarse la cuarta revolución comunicativa. A partir de los 80 y ya en el siglo XXI se sitúa la revolución de los multimedias, en donde convergen las funciones del teléfono, la televisión y los ordenadores en una sola tecnología que ha logrado la comunicación instantánea mediante la trasmisión de imágenes, datos y voces. Se está creando la cultura cibernética que es la primera cultura realmente universal en la historia del hombre. La última de las revoluciones de nuestro siglo consolida el “lenguaje total”.
Los avances de los medios y las tecnologías en una sociedad marcada por la transición del cambio de siglo ha facilitado el progreso y el desarrollo de ésta. Sin embargo, en la mayoría de los casos el acceso a la información, la distribución de la misma, sus contenidos y fuentes, ponen de manifiesto el desconocimiento de gran parte de la población.se hace necesario la formación de las personas en el consumo inteligente de los medios y de las tecnologías (sus lenguajes, técnicas y discursos), para evitar que sean grupos minoritarios los que controlen y supervisen la información y su difusión y para contrarrestar el efecto del impacto de los medios y su consumo inconsciente y el desequilibrio que de forma cada vez más acusada se genera entre los que conocen y dominan estos códigos y pueden acceder fácilmente a la información y los que no.
La relevancia social de la información y su escasa presencia en los contenidos escolares constituye una contradicción. En este sentido, la educación en medios tiene sentido ante el número cada vez mayor de horas de consumo de cualquier niño o joven de hoy en cine, radio, tv, revistas, computadoras, publicidad, videos…Pero ello no es sólo la nota más distintiva y, hasta cierto punto preocupante, de la sociedad, sino, como la experiencia personal depende de los medios y está saturada de los mismos o, como la información se ha convertido en un bien de consumo y, por tanto, ha generado el desarrollo de corporaciones y empresas que controlan los sistemas, tecnologías y la distribución de la información, además de vehicular las percepciones e ideas, las visiones del mundo que estiman como principales construyendo una realidad ficticia y moldeando las conciencias. De este modo, la manipulación se aúna con la distribución de la información y los medios influyen en todas las áreas de la sociedad, pero sobre todo en lo político y en lo económico.
Por lo tanto, la educación en medios se explica por la necesidad de fomentar el conocimiento crítico y creativo de los medios de comunicación. Esto se concreta en aspectos como:
 El conocimiento y análisis de las producciones mediáticas en sus diferentes tipos, géneros, códigos y estructuras, así como en sus significados denotativos y connotativos, estableciendo ideologías y valores y sus consiguientes interacciones.
 El significado de los textos, pero de manera más específica el significado que otorgan los receptores; múltiples significados del texto, los valores y sesgos implícitos en esos significados, las elecciones y selecciones.
 La propia producción de los textos mediáticos; cómo se ha producido un texto?, quiénes lo han producido?, por qué?, en qué circunstancia y en qué contexto?, etc.

La educación en medios debe facilitar el conocimiento, las estrategias, destrezas ya actitudes necesarias para la lectura de estos textos de forma personal y crítica, a la vez que las respuestas activas a los mismos. Lo que interesa conocer es cómo funcionan los medios, cómo producen significado, cómo son parte de la industria de construcción de la realidad y cómo esa supuesta realidad ofertada por los medios es interpretada por quienes la reciben.
Se trata de conocer los nuevos lenguajes de la comunicación que incorporan nuevos códigos de lectura, de comprensión e interpretación, que van más allá de la suma del lenguaje escrito con el visual, y que suponen por ello una auténtica revolución comunicativa, al aportar una nueva codificación de la realidad, más allá de los propios medios. Engloba también el conocimiento de todo el conjunto de tecnologías de la información y la comunicación que progresivamente van sumándose a la vida diaria, gracias al impresionante avance de las ciencias.
La educación en medios de comunicación genera nuevos modos de aprendizaje acercando éste a la realidad cotidiana, rompiendo la distancia entre lo que la escuela enseña y lo que los niños y jóvenes viven en sus hogares y en la calle. Desde esta perspectiva es más fácil comprender los problemas cruciales de la sociedad y elaborar un juicio crítico sobre ellos a partir del trabajo con los medios.
La integración de los medios en los objetivos y contenidos de la enseñanza fomenta no sólo capacidades intelectuales, sino también relaciones interpersonales, valores, actitudes, normas, procedimientos, así como la inserción en el mundo social, , además de que conecta con los intereses, los conocimientos y las ideas previas de niños y jóvenes, cuyas experiencias e ideas proceden en su mayor parte de los medios.
La educación en medios de comunicación no puede reducirse al uso de los medios en cuanto tecnologías auxiliadoras al servicio del proceso enseñanza – aprendizaje, por muy interesantes y didácticas que estas puedan ser, o por lo mucho que motiven o faciliten este proceso, ni tampoco es posible entenderlas como una formación específica para el ejercicio de determinadas profesiones en el campo de la comunicación social. Su sentido y finalidad ha de ser la formación de la conciencia crítica y el desarrollo de actitudes activas y creativas para conocer y comprender los envolventes procesos de comunicación que vive la sociedad hoy.